
Aunque es Pakistán quien lidera los intentos de mediación entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra, Turquía también está desplegando una intensa actividad diplomática para desempeñar algún papel que, de momento, ha chocado con la frialdad de Washington y la enemistad de Israel.
Pakistán confirmó el martes que está actuando como mediador, junto con Turquía y Egipto, y ha ofrecido su capital, Islamabad, para acoger un eventual encuentro entre delegados estadounidenses e iraníes, pero el papel de Turquía en esos esfuerzos está menos claro.
Desde el mismo 28 de febrero, día del inicio de los bombardeos contra Irán, Ankara viene anunciando su disposición a dar el necesario apoyo a la mediación, y su ministro de Exteriores, Hakan Fidan, ha desplegado una intensa actividad diplomática.
Conferencia en Riad
Así, el miércoles de la semana pasada, Fidan participó en Riad en una conferencia de 12 países, la mayoría árabes, para tratar de frenar la guerra, con un comunicado final que condenaba enérgicamente los contraataques de Irán a países del Golfo.
Al mismo tiempo, Fidan ha mantenido frecuentes conversaciones telefónicas con su homólogo iraní, Abás Araqchi, según relató él mismo a la prensa.
Tanto Fidan como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, han atribuido reiteradamente la responsabilidad de la guerra a Israel, y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, se lo agradeció hoy mismo en la red X.
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