
Cuando los Tigres del Licey despidieron a su dirigente Tony Díaz y al gerente general Carlos José Lugo, tras apenas 12 partidos en la temporada regular, parecía como si la organización capitaleña se encaminaba a una verdadera debacle.
Pero al nombrar a José Offerman como dirigente y a Audo Vicente en el cargo gerencial, los resultados fueron muy diferentes y al concluir la temporada regular, el Licey avanzó al Todos contra Todos con el tercer mejor récord, pero quedándose a solo dos juegos de la primera posición.
“El ánimo en el clubhouse fue el cambio principal”, dijo el dirigente Offerman, al hablar sobre las principales transformaciones de la novena.
El Licey tenía una marca de 4-8 y se encontraba en el sótano del torneo dedicado a Kalil Haché, in memoriam, al momento de… Seguir leyendo
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