
El alambre de cuchillas que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mandó instalar en la frontera con México es todo un atractivo turístico para cientos de personas que parecen dar la razón al mandatario cuando dijo que la concertina puede suponer una «vista hermosa» o, al menos, curiosa.
Y es que, mientras en una esquina de la calle Internacional en la ciudad arizoniana de Nogales un agente de la Patrulla Fronteriza vigila el puerto fronterizo peatonal de Morley, un grupo de turistas se detiene frente a la valla divisoria para tomarse fotos con el alambre de cuchillas como telón de fondo.
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